martes, 17 de agosto de 2010

Las vidas de perros de los otros «Bobby»

Apuñalados, pateados, dentro de un motor, mutilados por un cepo... Esta es la cruda realidad del maltrato animal

Cañada Real Galiana, Valdemingómez. Bien podría ser este el arranque de una crónica de sucesos. Una puñalada, por ejemplo. No nos alejamos mucho de la realidad, porque, en efecto, fue allí y de esa manera como encontraron a «Amina». Necesitó dos meses para curarse de sus heridas. Pero no se trata de un ajuste de cuentas; al menos, no al uso. Se trata de la historia de una perra a la que acuchillaron en las mamas. Llegó a El Refugio con sus tres cachorros, Yuca, Nopal y Magüey, semiincosciente. Los cuatro tuvieron que ser reanimados. Los pequeños pasaron cinco días en estado crítico, pero en el centro veterinario dirigido por Nacho Paunero les zafaron de la muerte.

Es la historia de uno de los alrededor de 200 perros que esperan en El Refugio una familia que les adote. Muchos de ellos tienen a sus espaldas historia truculentas, casi tanto como la de «Bobby», el perrillo sin raza al que estaba enterrando en vida su tercer dueño en su jardín de Cercedilla la semana pasada. Salvó la vida gracias a la Guardia Civil y a la colaboración ciudadana. Es lo que pasó con «Fresón» en Aranjuez. A María Isabel, una vecina, se le pusieron los pelos de punta cuando encontró a este galgo de 2 años con una pata literalmente colgando: llevaba semanas así, después de que un cepo de caza se la hubiese destrozado. Hubo que amputársela.

De la caza, a la calle

«Ximo» y la palabra suerte van cogidos de la pata. Apareció en un «estado terrorífico», según El Refugio, en un «camping» al sur de la región. El pus le salía por las orejas y su piel era pura escama. El pobrecillo pedía una caricia, pero la gente se le alejaba. El veterinario no tardó en dar su diagnóstico: leishmaniosis, una enfermedad cutánea muy violenta. Lo mismo tenía «Ñapas», encontrado cerca de una obra en el Ensanche de Vallecas. Este precioso galgo atigrado, blanco y de 2 años había sido utilizado para la caza; luego, acabó con sus huesos en la calle. Ya está recuperado.

Pero muchos gatos también sufren esta mala vida de perros por las calles y campos de la Comunidad de Madrid. A «Espiga», un simpático felino, lo encontraron en el interior del motor de un coche, en la calle del Golfo de Salónica, en Pinar de Chamartín. Varios viandantes oyeron sus maullidos y no podían creer que ahí dentro estuviera un gato. La Policía Municipal logró dar con la dueña del coche. Solo tenía un mes de edad, pero, si la propietaria del vehículo, que desconocía que «Espiga» estaba dentro, hubiese accionado el motor, el animalillo hubiese terminado ahí su corta vida.

Menos suerte tuvo «Chula». El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil detuvo al dueño de esta perrita de la raza American Stanford. Se trata del primer caso, explica El Refugio, en que se inicia un procedimiento legal por un delito de maltrato animal y se hace público. Cuando el amo se levantó y vio que el can se había hecho sus necesidades en casa, no tuvo mejor idea que propinarle tal patada, que la mató. Le rompió el hígado.

Fuente: http://www.abc.es/20100812/madrid/vidas-perros-otros-bobby-20100812.html

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